7 malos hábitos que deberías cambiar para vivir mejor

Existen acciones que sin apenas darnos cuenta vamos repitiendo una y otra vez. Y si estas acciones te aportan algo beneficioso, ¡perfecto! pero ¿y las que no?

Hoy te voy a hablar de 7 hábitos negativos o tóxicos que he visto repetidamente algunos en mí misma y otros en otras personas para que los identifiques y los puedas ir cambiando.

Recuerda que nuestro cerebro, a la que adopta un hábito le cuesta mucho desprenderse de él así que te recomiendo que los vayas cambiando 1 a 1.

Aunque creas que te llevará mucho tiempo la realidad es otra, conseguirás irlos modificando sin frustrarte e irás viendo tus avances.

Pero lo más importante: debes mentalizarte bien y estar muy convencido/a que quieres cambiarlo.

¿Empezamos?

 

1. Mirar el móvil nada más levantarte.

Lo se, este va a ser difícil de verdad pero no te digo tampoco que más tarde no lo puedas consultar. Simplemente te sugiero que hagas algo al empezar el día que te produzca un bienestar y relax para encararlo mejor. Por ejemplo, toma una ducha, escribe en tu diario de gratitud, haz una meditación, desayuna en silencio…hay miles de cosas. Encuentra la que a ti te produzca un gran efecto de bienestar para empezar el día con calma. Más tarde coge tu móvil si lo deseas, pero el efecto ya será diferente.

Photo by Paul Hanaoka on Unsplash

2. Intentar cambiar lo que no depende de ti

Existen miles de cosas que dependen de ti. De tus acciones o decisiones. Así que si existe algún problema derivado de ellas vale la pena buscar la solución y luchar por arreglarlo pero si no es así y éstas se escapan a tu control, es decir, que no dependen de ti directamente hay otra opción mejor: aceptar. Mira por ejemplo la crisis del Coronavirus. Bajo tu responsabilidad está mantener las condiciones higiénicas etc pero tú solo/a no podrás acabar con el virus. En este tipo de casos la solución (además de tomar las medidas preventivas) es la aceptación.

Así que destina energía a cosas en las que tú puedas hacer algo pero no en lamentaciones sobre cosas que no dependen para nada de ti.

Photo by boram kim on Unsplash

3. Focalizarte en lo que “no” tienes

Si existe algo que aleje la abundancia de tu vida estoy segura que es este pensamiento.

SIEMPRE van a haber vacíos en tu vida (y no hablo sólo económica o materialmente), esto es así. Tú mismo/a tienes vacíos que forman parte de ti ¿y qué tiene de malo? seguramente tus vacíos los tendrá llenos otra persona que también tendrá otros vacíos que a su vez tendrá llenos otra persona…. Lo se, parece complicado pero no lo es. Se trata de aceptar que NO puedes tener, ni ser TODO.

Pero ¡ojo! esto NO significa que aquello que depende de ti también debas aceptar no tenerlo nunca y dejar de luchar por ello, ojo con esto. Me refiero a cosas en las que no puedes hacer nada ahora. Por ejemplo:  imagínate una persona que no puede caminar. Si se focaliza en lo que no tiene, la frustración y tristeza invadirá su vida sin lugar a dudas. Si por el contrario, se focaliza en otras aptitudes que tenga, por ejemplo que toque bien el piano, que escriba de maravilla o que pinte unos cuadros impresionantes…¿crees que su vida será la misma? Y conste que es un ejemplo bastante extremo pero real para que me comprendas mejor.

Yo te aconsejo que focalices tu energía en ver lo que sí tienes. Esto te aportará muchísimo bienestar, y te hablo por experiencia propia. Verás la parte abundante de tu vida.

Y me dirás ¿cómo lo hago? bien, una de las herramientas más buenas para conseguirlo es hacer un Diario de gratitud. Te dejo el link a un artículo que escribí en este blog sobre como escribir uno, link aquí

Y si quieres saber más acerca de los beneficios que puede aportarte, te dejo este otro link a otro artículo que hice.

Foto: Manutsi

4. Compararte con los demás y prestar atención a todas las opiniones externas

Tranquil@, si leyendo el título te has dicho: “sí, lo hago”, no pasa absolutamente nada. En general, la mayoría de personas no nos creemos que somos el/la mejor en todo. Sabemos que tenemos carencias y eso es sano. El problema es cuando miramos a los demás para ver nuestras debilidades ampliadas y dejamos de ver nuestras fortalezas. Cuando sólo vemos los que “no” tenemos (y aquí volvemos al punto 3) y lo que sí tiene los demás.

A mí, me costó especialmente entender que cada persona o proyecto tiene su ritmo. Que no tiene ningún sentido compararme con otras personas porque el camino que ya han realizado es otro diferente al mío, con otras circunstancias y sobretodo con otra persona delante.

También es cierto que tenemos tendencia a mirar sólo las fortalezas de los demás. Así que imagina, si estamos a la vez mirando fortalezas del otro y debilidades nuestras…el resultado de la balanza está clarísimo: “soy un desastre”. Así que camina tu propio camino y fíjate en los éxitos que vas consiguiendo, sólo en tus éxitos. Te asombrará lo feliz que te hará irlos consiguiendo y ser consciente de ello.

En cuanto a las opiniones externas debes aprender antes a diferenciar una crítica constructiva que una crítica realizada con mala leche por envidia (te lo digo así de claro porque durante mi emprendimiento me he encontrado de las dos y por suerte ya he aprendido a diferenciarlas bien). Las críticas constructivas pueden ayudarte a ver aquello que tienes nublado y porque no, a rectificar,  pero de las otras…ni caso, sólo te harán daño y además no tienen nada de cierto.

Rodéate de personas no tóxicas y realistas que puedan ser sinceras contigo y que te aprecien.

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5. Postergar

Lo hemos hechos tod@s.

Hace años vi claro que lo único que me provocaba era sufrimiento y frustración. Además, cuando empiezas a posponer las cosas entras en un círculo vicioso: empiezas sintiéndote culpable por hacerlo y esto hace que tu estado de ánimo baje dejándote con pocas fuerzas para tomar acción y muchas para postergar.

Las causas más comunes para postergar suelen ser el miedo a afrontar algo o también el hecho de que sean cosas que nos aburren o no nos motivan.

Para cambiar este hábito, como te decía al principio del post, debes ir poco a poco. Primero ser consciente de ello y cuando lo veas claro empezar a “hacer” , a tomar acción y observar como te sientes después de conseguirlo. Esto último te motivará a seguir adelante con el cambio.

Photo by Sincerely Media on Unsplash

6. Sedentarismo

Mens sana in corpore sano

No me cansaré de repetirlo, y conste que  yo que no he sido nunca una gran deportista. Pero si algo he comprendido a base de sufrir dolor es lo importancia de mover el cuerpo.

Hasta que un día mi fisio no se puso serio conmigo y yo me quedé clavada literalmente y con un estado depresivo importante, no entendí la frase con la que empezaba este apartado.

Por más que pasemos horas y horas sentados, el cuerpo humano no está preparado para moverse tan poco. Cada día me obligo, ¡que digo, ya no! ahora ya ha dejado de ser una obligación porque ya lo tengo como hábito el hacer ejercicio. Te aconsejo que escojas aquél que más te guste o simplemente,  vuelve o ve al trabajo andando. No imaginas el bien que harás a tu cuerpo y te lo aseguro, tu humor cambiará porque nuestras amigas las endorfinas (hormonas de la felicidad) harán su trabajo y te sentirás más empoderad@ y concentrad@ que nunca.

Photo by bruce mars on Unsplash

 

7. No beber suficiente agua

Soy pesadísima con esto, lo reconozco. TODO el mundo que está a mi alrededor ha sufrido mi obsesión con este tema. Pero bromas a parte, sólo debes pensar una cosa: el cuerpo humano está formado básicamente por agua. ¿qué va a necesitar? aguaaaaaaaaaa

Te voy a confesar mi truco para acordarme siempre de beber: cuando vayas al baño, nada más salir, bebe un vaso entero de agua, tengas sed o no. Verás como pasado un rato tendrás ganas de ir la baño. Cuando salgas, lo mismo y así sucesivamente.

Pasado un tiempo, tu cuerpo habrá incorporado este hábito y obtendrás beneficios tan grandes como estar menos cansad@, tener una piel más bonita y brillante, ir mejor al baño, evitarás dolor de cabeza y migrañas, mejorarás el sistema inmunológico…¿no crees que vale la pena?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Photo by Pontus Ohlsson on Unsplash

 

Espero que estos 7 malos hábitos desaparezcan de tu vida, conforme los vayas eliminando serás más feliz, te lo digo por experiencia propia 😉

¿me contarás con cuál vas a empezar?

 

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